Lo Incontable de Daniel Canogar. Las Verónicas

El pasado viernes 23 tuvo lugar la inauguración de la que, por ahora, será la única exposición que se podrá ver en España de Daniel Canogar durante este 2015.
La sala (específica donde las haya) se encuentra ubicada en una iglesia desacralizada, convento del siglo XVIII y que se emplea como espacio para el acercamiento del arte contemporáneo.
Con estos datos no es difícil intuir que dicha unión: entre las instalaciones del artista, el espacio expositivo y el empleo de unos especiales códigos de comunicación; serán de aquellas que suelen impactar museográficamente hablando.
La trayectoria de Daniel Canogar está unida a la fotografía, el video y la instalación, sus trabajos han invadido los espacios públicos dotándolos de elementos visuales y escultóricos, creando movimientos espaciales y a veces imposibles con sus proyecciones. Entendiendo el arte como un vehículo de transformación, no sólo nos permite el replanteamiento de lo  arquitectónico (lo físico) sino que concibe al espectador como parte integrante del mismo proceso (tanto de los que contemplamos sus obras como de aquellos que participan en las mismas).

Daniel Canogar. IncontableSikka Magnum de  Daniel Canogar (fotografía cortesía Dpto. Comunicación Sala Verónicas)

Obras como “Waves”, “Travesías”, “Constelaciones” o la reciente «Storming Times Square», ejecutado en Nueva York (donde se proyectó un montaje de su serie “Asalto“) son ejemplos de su interés en reavivar esa memoria colectiva, algo que como el artista explica: estas instalaciones también buscan reanimar lo inanimado. Animaciones de luz proyectadas sobre las instalaciones aparentan liberar la energía almacenada en el material electrónico, despertando memorias de su pasado.
Basura tecnológica transformada y elevada a la quinta esencia de lo que concebimos como artístico, para provocar nuevas miradas y reflexiones de aquello que desechamos (períodos pasados con sus elementos y aparatos obsoletos) que una vez fueron vehículo del momento, de lo actual y de aquello que sentimos como imperecedero.

Incontable. Daniel CanogarFrecuencia de Daniel Canogar (fotografía cortesía Dpto. Comunicación Sala Verónicas)

La exposición Incontable comisariada por Julieta de Haro para la sala Verónicas (Murcia) es una selección de siete piezas e instalaciones del artista procedentes de series como Quadratura y Small Data. Adaptadas ahora específicamente para este espacio, reflexionan sobre el tiempo y por supuesto, el poder de la tecnología y su influencia en el ser humano como elemento de construcción vs destrucción.

Un recorrido repleto de estímulos visuales y ambientales, donde lo pictórico salpica algunas de sus instalaciones para, ante todo, concienciar al público sobre la vida y la mortalidad.
Museográficamente cabe destacar esa dualidad expositiva, en la que se sabe potenciar lo histórico de este edificio barroco con una inteligente adaptación espacial, donde prima la carga simbólica del entorno y se sabe integrar, de forma coherente, unas piezas de alta carga visual.

Incontable. Daniel CanogarDetalle exposición Incontable de Daniel Canogar (fotografía cortesía Dpto. Comunicación Sala Verónicas)

Muchas de ellas de gran plasticidad lo que, junto a la iluminación, se presta a un interesante análisis de los recursos empleados (tiras de celuloide, discos compactos, teclados de ordenador) en mi opinión, con gran acierto.
El diálogo es efectivo y efectista en algunos momentos algo que, al fin y al cabo, adentra al espectador en otra atmósfera, aquella que se extiende más allá de las piezas, la que permite crear un todo y hacernos sentir en otro lugar.

Incontable. Daniel CanogarDetalle exposición Incontable de Daniel Canogar (fotografía cortesía Dpto. Comunicación Sala Verónicas)

Piezas como “Aphasiac Mapping“, una instalación creada con teclados desechados que ocupa una mesa en el claustro del convento; ‘Frecuencia’, en la que 33 pantallas de televisión analógicas procedentes de un centro de reciclaje de Madrid se disponen a modo de patchwork para cobrar vida con una textura casi de seda o ‘Sikka Magnum’, instalada en la zona del altar y construida con 360 CD que ‘devuelven’ al espectador las imágenes proyectadas, son sólo algunos de lo ejemplos que se pueden ver en esta exposición.
Visita por tanto más que recomendable, momento para adentrarnos en una experiencia expositiva y artística altamente envolvente y de esas, a las que hay que reservar una parcela para la reflexión.

Sala Las Verónicas (Murcia): hasta el 19 de abril

Diana Guijarro

estrella1

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Un Comentario

  1. Asistir a esta exposición es adentrarse en un fenómeno alejado pero a su vez dentro del mundo que habitamos. Todo es reconocible pero con una lectura sorprendente por su capacidad de sorpresa.

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