Aperitive-Arte: LRM performance (el nuevo happening)

Hablar de LRM performance es hablar de innovación, de ansias de crear, de búsqueda de nuevos horizontes (no sólo en el campo de la performance) sino de la música, la danza y la escenografía; un Arte intenso que ellos logran conjugar con gran habilidad.

Si digo que me siento una afortunada conociendo su trabajo (y sobre todo a ellos) me quedaría corta. Y es que son artistas capaces de crear asociaciones enormemente creativas en tu mente, de hacerte viajar con propiedad y por si esto fuese poco, de abrir nuevos espectros performativos. Donde la interactuación (happening) adquiere una nueva dimensión, que se proyecta en el tiempo para enriquecer, con las experiencias de tod@s, su trabajo. Un trabajo del que nos hacen partícipes y eso, no tiene precio.

LRM Performance

El 2013 ha sido un año muy activo para ellos, buena cuenta la da su blog: http://lrm-now.blogspot.com.es/ con  entrevistas, su presencia en la pasada Room Art Fair con Stove (de la mano de VeoArte), en el Festival InMediterraneum o siendo seleccionados en el Stoff Festival de Estocolomo. Y con ellos, tenemos un Aperitive-Arte en el que hablamos de cosas de “verdad” y del que les estoy eternamente agradecida.

Empieza el año 2014 y os encontráis inmersos en vuestra nueva creación Kowloon, donde el título como decís es una referencia.
Volvéis a conjugar luz, sonidos, movimientos… ¿alguna nueva búsqueda respecto a vuestros anteriores trabajos?

Berta: Ahora mismo estamos en pleno proceso de investigación, probando materiales, elaborando música, pensando acciones y no sabemos cómo va a acabar. Kowloon es el título provisional.

-David: Buscar es obligatorio –lo contrario sería repetir. Trabajamos acumulando ideas en cuadernos o videos, año tras año y luego hilvanando y refinando. Estamos pensando y trabajando sobre luz blanca –hasta ahora la hemos evitado porque se suele abusar de ella– y el brillo de los materiales, la resonancia en tubos y el movimiento impedido.

¿Qué significa Kowloon para vosotros? ¿el resultado está abierto?

Berta: Kowloon es un distrito de Hong Kong, un barrio residencial bastante grande separado de la zona empresarial de la ciudad. Últimamente hemos visto mucho cine hecho en Hong Kong en los 80 y 90 -directores como Fruit Chan –”Trilogía de la Devolución”– o Kar-Wei Wong en “Fallen Angels” o “Chunking Express”. Nos gustaba especialmente la historia de la Ciudad Amurallada, construida sin control, de forma intersticial.
Es simplemente un “working title”; barajamos muchos otros nombres que nos podrían servir, como “Onkalo”, “Yappari”, “Gwei Lou”, “Shipbreaking Yard”, “Angkor” etc.

David: El nombre es un simple “asidero”, porque nuestro trabajo no quiere ser narrativo, descriptivo ni conceptual. Ya se ha abusado demasiado de eso. Nos gusta lo que dice el director de cine taiwanés Tsai-ming Liang: sólo mediante la ausencia de narración se accede un nivel más alto de conciencia.

Berta: Hacemos un gran esfuerzo para que el resultado no sea narrativo; buscamos que el observador cree su propia interpretación, lo que de hecho hace. Nos es muy satisfactorio descubrir que cada persona ha percibido cosas distintas al ver el trabajo.

Hoy en día la Performance está más de moda que nunca (o eso estamos leyendo) ¿creéis que se debe a, como muchos apuntan, esa necesidad de sorpresa y emoción verdadera que busca el público?

David: Bueno, sorpresa o emoción es el objetivo de cualquier forma de arte, ¿no? ahora, ¿qué es lo verdadero?… siempre estamos a vueltas con la “autenticidad”, es un arma arrojadiza. En mi opinión, el arte para existir como tal no puede ser “verdadero”: cuanto más te esfuerces por ser real, más pobre será el resultado –menos “sorpresa y emoción”. Sin embargo como demostró Duchamp, al revés si que funciona: la realidad sí podemos convertirla en arte. Para mí eso es lo que confunde a mucha gente…

Berta: Puede que ahora se prefiera la performance porque es una época en que el público se encierra compulsivamente en los medios digitales. Cualquiera en cualquier momento accede con facilidad a música, cine, video, arte, documentales, textos, imágenes, etc. pero al final es un medio más plano, incluso frío.
Quizá el componente de la presencia, de observar y escuchar el hecho artístico donde está ocurriendo, la experiencia no reproducible es lo que les atrae. Aunque digan que es efímero –cosa de la que se puede dudar– el arte en vivo es de mucha más potencia.
Que el público pueda reunirse con otras personas a presenciar el hecho artístico en centros de arte, auditorios, teatros o cines e intercambiar sus sensaciones o impresiones también es muy importante. Lo digital nos aisla, convierte la ciudad en un sitio en que vamos del trabajo a casa sin pararnos a pensar. El arte en directo reúne gente y evita el modelo social ultraliberal que intentan imponernos constantemente.

¿Es necesario que la performance entre en el circuito convencional artístico para hacer “despertar” a este de su posible letargo?

Berta: El circuito convencional está gastado en el contenido de lo que se exhibe, y como dices, aletargado. Las ferias y los artistas están paralizados, no se arriesgan, hay mucho miedo a salirse de los modelos impuestos.

David: Las cosas tienen que cambiar, eso desde luego. Renovarse o morir. Hay una clarísima crisis de creatividad en occidente, no sé si genera o es generada por negligencia, miedo, vileza y cosas así. La performance ya no es algo nuevo, y además no creo que por si sola pueda provocar un cambio a mejor, puede que incluso sea a peor, que se use para vaciar aún más de contenido el circuito. Es la gente –el ciudadano– la que cambia las cosas, no una forma de arte en concreto.

Berta: Nosotros vemos el arte de los últimos años cada vez más seco y duro con su público.
David: sí, la ya vieja y obvia crítica a la frialdad de la modernidad de los 50 que ahora sigue ahí, reformulada. Al final, de la postmodernidad sólo han dejado el cinismo y el oportunismo.
Berta: Por otro lado hay que reivindicar los circuitos convencionales, especialmente los espacios de exhibición públicos que hemos pagado entre todos los ciudadanos.
Creo que últimamente se expone en espacios poco convencionales (casas, rincones, la calle) no tanto por decisión estética como porque no queda más remedio. Pueden ser interesantes como propuestas artísticas, pero tristemente revelan la imposibilidad de acceder a otros espacios, en especial a los públicos, enormes y constantemente vacíos.
Hay algo maquiavélico con los artistas y desalentador para el público en esas naves inmensas acondicionadas con dinero del público y absolutamente vacías de contenido.
Esto no es casual, hay que reclamarlas para el ciudadano y el artista.

Y si es así… ¿corre el riesgo de convertirse en mero espectáculo carente de significado?

David: Es verdad, no creo que sea bueno que la performance esté de moda, es la forma de anularla convirtiéndola en estereotipo –cosa de la que ya adolece cincuenta años después de que apareciera. Nosotros pusimos la palabra en nuestro nombre por su carácter netamente interdisciplinar y abierto –que algunos quieren negar– pues denota genéricamente arte en tiempo real. Pero no sabíamos que se iba a convertir en la palabra de moda.
De hecho, aunque interesadamente quieran aparentar “malditismo”, la performance está ya dentro de los circuitos, oficialmente aceptada y muchos se agarran a ella como a un clavo ardiendo. Nosotros de todas formas intentamos no hacer mucho caso de las modas: son peligrosas, distraen, manipulan y sojuzgan.

Berta: Tanto la modernidad como la postmodernidad han acabado siendo totalitarias y represivas. Te imponen unos cánones estéticos y si te sales de ellos te acusan de “hacer espectáculo” y te bloquean el paso. Y el sentido del humor que apareció con la postmodernidad ha acabado riéndose de todo y de todos y fomentando la idea de que ya no merece la pena hacer obra.

David: Intentamos evitar esta modernidad/postmodernidad trasnochada actual haciendo un trabajo formalmente denso y complejo. Y deshacernos de significados explícitos, referencias anecdóticas, nihilismo sardónico y simplificaciones facilonas… y lo más honesto que podemos hacer es que haya esfuerzo detrás de la obra y que lo note quien la presencie.

Berta: … sí, y el significado siempre lo va a poner el espectador.
La performance, como otras formas de arte, ha abusado de determinados recursos que convierte en lugares comunes.

David: Y además, no es una cuestión de “significado”. Para mí se trata más bien de que por volverse predecible pierda capacidad para provocar esa “emoción y sorpresa”. Pero eso es subjetivo, por supuesto.

Berta: Quizá una obra es interesante si al verla se nota que el autor ha aprendido algo, que hay un esfuerzo detrás.

David: Sí, probablemente al final la “calidad” – en el sentido de “cualidades no habituales”– del trabajo –por el esfuerzo y las horas que inviertas en pensarlo y elaborarlo– sea lo que importa. Lo que quede. El resto se lo lleva el viento.

Contadnos por qué son tan importantes para vosotros los Open Studios que realizáis.

Berta: Llevamos ya tiempo haciendo Open studios en nuestro espacio de trabajo y estamos muy contentos, han sido muy útiles para darnos a conocer. Aunque no es lo mismo que un evento público, nos gusta porque nos hace autosuficientes porque las condiciones de espacio y tiempo para la obra las ponemos nosotros. Es el lugar, los materiales y el sonido con los que ha sido creada. Y permite el contacto directo con quien invitamos.

– Creéis que las “otras formas de mirar” del público y su escucha por parte de los artistas son necesarias para abrir el espectro? (Si me permitís, en mi opinión creáis un nuevo tipo de Happening donde no es tanto la intervención física, sino una intervención comunicativa, un feedback que se proyecta en el tiempo con el enriquecimiento de la obra performativa que adquiere variadas lecturas, incluso por los artistas)

David: Por supuesto, gracias por señalarlo… esa es nuestra intención al ser “no narrativos” y evitar todo lo conceptual: respetar que la gente cree su propia historia, concepto o interpretación de lo que ve. Y a veces tiene que replanteársela a cada instante. Mucha gente nos pregunta antes de verlo: ¿y de qué va? y tenemos que decirle “pues sobre lo que usted decida”. Y al terminar de verlo, hay público que le desconcierta que no se lo expliques. Les sorprende que le digas “es lo que tú creas que es”.
Esto requiere un esfuerzo, tiene un riesgo, no es nada fácil. La modernidad –y los medios– han acostumbrado a la gente a que les “vendas” una historia, o un concepto, hasta tal punto que detrás de esa historia puede no haber nada, al más puro estilo “el nuevo traje del emperador”. Nosotros buscamos lo contrario: te damos algo muy denso, pero sin venderte explicaciones: es tu privilegio el crearlas.

Por último, ¿qué aspectos habría que mejorar para la correcta difusión del Arte de Acción?

David: Pues se nos ocurre que lo mejor sería mediante pluralismo, variedad y naturalidad. Es necesario tanto ampliar el trabajo de difusión como pluralizar la oferta.
Las instituciones tanto públicas como privadas siempre han actuado con negligencia en este aspecto: favorecen o crean ghettos de audiencias, dividen a la gente, los encierran en grupos especializados y los aíslan. Se dice que es porque cada sector es tan especializado que hay que refinar el objetivo, pero lo que consiguen al final es que tanto el alcance como la calidad de lo que se ofrece a menudo sean espantosamente pobres, y así cómo vas a mejorar nada.

Al público o se le adula, o se le teme, o se le intenta manipular o se le desprecia. Hay que deshacerse de esos feos prejuicios respecto a las audiencias y arriesgarse a tratar con ellos con normalidad. El público debe aprender también a ser más tranquilo.
Hemos visto a especialistas de todas las artes despreciar al público –de la suya y de las demás– y hasta sugerir que se limite la entrada a cierto tipo de público en ferias de arte. Semejante disparate nos está llevando por mal camino.

El único atisbo de pluralismo que hemos visto últimamente es la idea de incluir en los museos música y “artes en vivo” (sin definirlo demasiado, no vaya a ser que se les cuele alguien). Nadie puede negar que es un gran acierto y que amplía los públicos. Pero eso sólo es muy poca cosa.

Berta: También en la oferta, en los artistas y obras que se escogen, favorecen y muestran se ha empobrecido muchísimo el espectro por la muy mala costumbre de los últimos veinte años de cerrarse en una sola opción y excluir sistemáticamente todo lo demás. Hay un trasfondo político en todo esto, por supuesto. La homogeneidad reinante es realmente dañina.
Las cosas tienen que cambiar. Pero tenemos confianza porque hay gente nueva que es muy consciente de esto y traerá cosas buenas.
LRM Performance

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  1. Excelente conversación entre Berta, David y Diana acerca de la performance más actual y su particular punto de vista. Gracias por estos momentos tan especiales que te enganchan.

  2. Y gracias a ti Domix por leernos, un honor!!

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