Baconiana /Dame la mano, corre

Me vino a la cabeza el título de esta canción de Lucius Works Here (que en breve formará parte de otro pequeño-gran proyecto) porque tiene mucho que ver con mi relación profesional y de amistad con David Sardaña. Cuando empezamos a reunirnos en su estudio y a charlar sobre nuestras inquietudes artísticas (tenéis documentación visual en mi Flickr) me quedé fascinada por la calidad de sus trabajos. Había investigado sobre algunos pero, cuando quien los crea te los va descubriendo (pequeños secretos que sólo saben ellos) me sentí como una chiquilla absorta en el aprendizaje.

El primero de sus trabajos sobre los que me propuso investigar fue Baconiana; con un título, como me contó, que no pretendía reinterpretar la obra de Bacon pero sí tender puentes conceptuales hacia un artista que le marcó y he de decir que a mí también. Por ello confieso que cuando un artista narra, con esa sinceridad, lo que sintió al realizar una obra de esta fuerza, sentí vertigo de no poder llegar a alcanzar con palabras tal belleza.

Este viernes se inaugura en L’Espai (centro de Arte y escuela de Fotografía) su exposición (comisariada por Carlos Balsalobre), que se podrá disfrutar hasta finales de Febrero y, no me equivoco cuando os digo que es la primera de muchas porque vais a oir hablar mucho de sus trabajos (yo daré buena cuenta de ellos).

Os dejo retazos de lo que me transmitió Baconiana (el qué, el por qué y un desmembramiento) aunque lo mejor es que vayáis a verlos en directo, esa magia que sólo tiene la fotografía de verdad y que hace que no puedas hacer otra cosa que coger de la mano, eso sí…fuerte.

Esta es una historia de amor, de dualidades, de contradicciones y violencia, incluso si se quiere, de esclavitud positiva. Al fin y al cabo, una historia de todo aquello que nos hace más humanos dentro de nuestro instinto primitivo. Bienvenidos a Baconiana.
El amor, ese concepto tan amplio, en ocasiones desvirtualizado que atiende a numerosos puntos de vista (artístico, filosófico, religioso o científico) y que asociamos al afecto, a una emoción hacia “el otro” o hacia uno mismo (este menos practicado) se analiza a través de esta obra.
De este modo buceamos en él, encontrando corrientes que nos dirigen a veces a otros ámbitos: la soledad, el egoísmo, la libertad, la sumisión voluntaria, el control necesario, la pérdida y el reencuentro (con el otro) y sobre todo, con uno mismo.
Se dice que el ser humano puede desarrollar dos tipos de actitudes hacia el amor; aquella más altruista que nos llevaría a amar pensando en el otro, lo que a veces nos conduce a lo equívoco de la compasión; y otra, la egoísta (individual, competitiva) que puede desembocar en rabia, rencor y celos que inevitablemente se asocian a eso tan etéreo como es el amor.
De ahí que cada visitante percibirá una perspectiva de Baconiana sujeta a su momento personal de vivencia del amor o desamor, de unión, placer o sumisión. Una visión más dulce o violenta, serena o convulsa, impactante y siempre desconcertante. Porque de eso se trata, de no dejar indiferente y crear sensaciones leyendo, a través de sus fotografías, cantidades de historias todas ellas profundas.
Ya Parménides (allá por el siglo V a.C.) lo reflejaba en su Mito Ontológico cuando hablaba del ser humano y su aspiración a ser algo real, para él si el Ser se desmoronaba también lo hacía la Realidad y por supuesto la Razón. Pero en ocasiones esto ocurre, nos desmoronamos y desaparecemos (puede que sólo por un instante) para luego resurgir; trastornados, rediseñados y removidos por lo vivido.
La dualidad, la conmoción del Ser o como Nietzsche la llamó “ese gélido paroxismo de la abstracción” se palpan en Baconiana. Lo primitivo del dualismo de Parménides que llevamos dentro: el Ser- No Ser / Luz – Oscuridad / Frío – Calor/ Ligero- Pesado/ Activo- Pasivo, se nos muestran en estas obras.
Todo ello no viene sino a hacernos despertar, escuchando una llamada desde la letanía que no nos deja desvanecernos en la negrura y que, con sus movimientos nos dice al oído: Sé.

Baconiana. David Sardaña

Lo maravilloso de la fotografía es esa emoción inmediata, sorprendente. La fotografía es la coincidencia, la sorpresa, el instante. Bresson

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