arte efímero/arte vivo

Existe un tema que a los seguidores de la cultura y el arte nos viene dando vueltas en la cabeza desde hace tiempo, y es acerca de lo que es arte y no, o podríamos también decir aquello que merece ser expuesto y no. Desde que el arte moderno, contemporáneo y actual convive en los museos e incluso es protagonista indiscutible de muestras destacadas, muchos son los que se cuestionan o plantean el sentido del arte actual y sus repercusiones en el público.

La sensibilidad y el momento en el que visitamos una exposición, la manera en la que esta nos hace participar e interactuar, y por supuesto, la experiencia que nos llevamos a casa y compartimos con los nuestros son aspectos tan personales que nos es imposible a veces catalogar de manera uniforme aquello que merece ser o no expuesto.

Escogemos este tema al hilo de la exposición que disfrutamos ( y esta palabra define muy bien nuestra visita) en la Casa Encendida de Madrid hará unos meses, titulada “on & on”. Montada y concebida específicamente para este espacio, era una muestra sobre arte efímero y de las pocas que hemos tenido el placer de ver en museos y centros culturales. En ella convivían obras, vídeos y performances de artistas dispares que reflexionaban sobre la vida y el arte que está en constante evolución…pero iban un poco más allá y consiguieron que todos los visitantes (de la edad que fuesen) se implicasen en el proceso. Creo que la química que sentí en aquella muestra fue de las más especiales y todavía me arranca una sonrisa al pensar en ella.

Desde una sala convertida en una enorme telaraña de lana junto a un piano y sillas quemadas, a las fresas suspendidas en el techo que colgaban casi invisibles y se modificaban según el paso del tiempo; pasando por una barca flotando en el patio central donde la artista recogía mensajes de los visitantes escritos en folios para después devolverlos al mar y como no, llegar a la sala donde pájaros volaban en libertad y hacían melodías posándose sobre instrumentos. Melodías como las que también formamos junto al artista sentado al piano y que según nuestras indicaciones y juego de colores transmitían nuestro estado de ánimo. Un gran ejercicio de conexión que hacía de las visitas un enorme grupo de participación.

Toda una experiencia para planteárse lo que es el arte, para lo que sirven las exposiciones (conectar con la gente) y hacer que todos los que salíamos de allí lleváramos una sonrisa de sentirnos partícipes de algo especial, de algo vivo y con el encanto de lo que sabemos efímero.

 

Anuncios

  1. maldito diamante mandarín! maldito! como me gusta!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: